lunes, 3 de mayo de 2010

Motor Psycho


(Motor Psycho)
USA, 1965. 74m. BN.
D.: Russ Meyer P.: Russ Meyer G.: Russ Meyer & W. E. Sprague I.: Arshalouis Aivazian, Steve Masters, Haji, Steve Oliver F: 1.33:1

El comienzo de Motor Psycho es toda una declaración de principios: lo primero que vemos es una voluptuosa joven en biquini, descansando plácidamente en una tumbona. Su marido, cerca, está pescando. Ella se acerca y se le insinúa pero no recibe atención alguna, pues su marido está más preocupado en los peces. Cansada de esperar, se lanza al agua, espantando los peces, entre risas. A continuación, unos jóvenes motorizados les atacan, intentando abusar sexualmente de la joven. Al intentar defenderla, su marido recibirá una brutal paliza. Y todo ello, acompañado de la música que sale de la radio que lleva uno de los chicos. En poco más de 10 minutos queda expuesto con claridad las constantes que conforman el universo cinematográfico de Russ Meyer: sexo, violencia, humor, carretera y rock'n'roll.

Russ Meyer es un caso especialmente significativo de los vaivenes de la crítica cinematográfica a lo largo de las décadas. O, lo que es lo mismo, "donde dije digo digo Diego". Lanzado a la fama gracias al éxito de
The Inmoral Mr. Teas, película que revolucionó el cine erótico a finales de los años 50, Meyer es el representante de la política de los autores del cine sexplotation en general y del nudie en particular, un subgénero del cine erótico centrado más en la desnudez femenina que en el sexo. Si por algo ha pasado a la historia el nombre del director de Supervixens es por su obsesión por las supermujeres de turgentes pechos, pero también por su desparpajo e inagotable inventiva visual.

Motor Psycho
no contiene desnudos (al menos, no explícitos) pero no por ello es una película menos excitante. La mera presencia de las hembras meyerianas, llenando la pantalla con sus curvas e imponiendo su rotundidad física en el violento mundo masculino en el que habitan, supura sensualidad en cada forograma. Meyer incluye numerosas metáforas sexuales, tan sutiles como un chiste de camioneros e igual de efectivas (en el momento en que la mujer de Frank está a punto de ser violada Meyer pasa a un plano detalle mostrando como una manguera es introducida en el depósito de un coche; la descipción que Frank hace de un caballo y una yegua mientras es acosado por la dueña de la caballeriza).

Así,
Motor Psycho es una lasciva road movie a través de desierto llena de violencia y polvo a la que no le falta ni apuntes de crítica generacional (el enfrentamiento de los jóvenes violentos motoristas que imponen el terror a su paso con el veterano de la 1ª Guerra Mundial, del que se mofan) ni ingeniosos apuntes metalingüísticos (durante toda la película, la aparición del violento grupo es acompañado de música rock, hasta el momento en el que destrozan la radio que llevan. La música se corta de golpe y no vuelve a salir).

Pero que nadie piense que
Motor Psycho es una película exclusivamente carnal: la extraordinaria secuencia en la que el personaje interpretado por la exótica Haji rememora un pasado lleno de miseria y desengaños introduce un elemento dramático, demostrando que en el interior de su lujuriosa forma se esconde un alma tan sensible como sufridora.