
(Meatball Machine)
Japón, 2005. 90m. C.
D.: Yûdai Yamaguchi & Jun'ichi Yamamoto P.: Yukihiko Yamaguchi G.: Junya Kato I.: Issei Takahashi, Aoba Kawai, Kenichi Kawasaki, Shôichirô Masumoto F.: 1.85:1

Pero si hemos de buscar una personalidad detrás de Meatball Machine no es en el nombre de sus directores, sino en Yoshihiro Nishimura, creador de efectos especiales, artista conceptual del látex más viscoso, quien en Meatball Machine vuelve a dar rienda suelta a su enfermiza imaginación, combinando las más atroces simbiosis hombre-máquina con un universo de erotismo retorcido y grotesco. El extraño y perturbadoramente arácnido ente metálico que infecta a las desdichadas víctimas que caen bajo sus tentáculos podría haber sido concebido por la oscura mente de H.R. Giger. La escena en la cual la criatura posee a la protagonista, violándola literalmente, parece surgida de un lascivo y abisal cruce entre La cosa, El almuerzo desnudo, de Cronenberg, y el hentai tentacular mas extremo.
En este mundo terriblemente físico sólo el sentimiento humano más ilógico a la vez que el más arrebatador, el amor, puede abrir una fisura por la cual se cuele la esperanza de una relación en un universo afectado de deficiencia afectiva. El protagonista, Yôji, es un joven tímido, enamorado en la distancia de una chica a la que ve todos los días durante la hora del descanso en la fábrica en la que trabaja, y con la que es incapaz de mantener una relación de proximidad. Por su parte, esta chica, Sachiko, también se ha fijado en él, pero un trauma de la infancia que la ha marcado tanto psíquica como físicamente le impide entregarse. Dos seres solitarios e incapaces de relacionarse, cuyos sentimientos compartidos se abrirán paso a través de la carne, la sangre y el metal, en un brutal enfrentamiento final en el que cada golpe, cada mutilación, tiene la intensidad, la pasión y la desesperación de un encuentro sexual tan deseado como refrenado.

2 comentarios:
ufff,tiene pinta de ser un pelin desagradable, no obstante le echaremos un vistazo.
Gracias!
Está claro que estamos en un terreno claramente extreme (y muy bizarre), pero el abundante gore es tan excesivo e irreal que más que el asco, busca el impacto (y, a veces, la risa... aunque no es el caso concreto).
Si te sirve de acicate, en algunos momentos me daba la impresión de ver una grotesca película de súper-héroes (especialmente, el enfrentamiento final).
Un saludo.
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