jueves, 8 de diciembre de 2011

Paranormal Activity

(Paranormal Activity)
USA, 2007. 97m. C.
D.: Oren Peli P.: Jason Blum & Oren Peli G.: Oren Peli I.: Katie Featherston, Micah Sloat, Mark Fredrichs, Amber Armstrong

La clave del éxito de un film de las características de Paranormal Activity reside en su capacidad para plasmar en la pantalla los miedos más íntimos de su público a través de un proceso minimalista que resalte su verosimilitud. El hecho de que la mayor parte de la acción suceda en el dormitorio de la pareja protagonista responde a este objetivo: por un lado, Paranormal Activity recurre a los márgenes del subgénero de casas encantadas para situar al espectador en un territorio familiar que será progresivamente vulnerado por la presencia de lo inexplicable. La casa de Katie y Micah, con su jardín trasero con piscina, su dos pisos y su desván, resulta un espacio reconocible y, por tanto seguro. La blancura de sus paredes parece repeler cualquier posibilidad de atmósfera gótica, conformando un lugar apacible en el que vivir. La aparición de lo sobrenatural, una fuerza esencialmente primigenia como descubre Micah al leer el libro que ha comprado, en un entorno moderno supone un primer toque de atención para el espectador contemporáneo: cualquier lugar es proclive a la presencia de lo Maligno. Incluso nuestras tecnificadas casas llenas de aparatos eléctricos, redes inalámbricas y sistemas de seguridad (de hecho, se apunta la posibilidad de que esa presencia demoníaca sea atraída por la tecnología: los extraños sucesos se intensifican a partir del momento en el que Micah decide grabarlos con su cámara).

Por otro, de manera inteligente por parte de su director a la hora de jugar la baza de lo sugerente como recurso inevitable debido a la carencia de presupuesto (recordemos que el film original costó la paupérrima cifra de 15.000 dólares), la explotación de las escenas nocturnas en las cuales vemos a los dos protagonistas durmiendo introduce a Paranormal Activity en el terreno de lo desconocido al mostrar a sus personajes en el momento de mayor vulnerabilidad, en el que no son conscientes de lo que sucede a su alrededor. El miedo surge precisamente de lo que no vemos. Oren Peli nos obliga a enfrentarnos a un hecho que ocurre día a día pero al que no prestamos atención: mientras dormidos, el tiempo sigue su curso y cualquier cosa puede ocurrirnos sin que nos demos cuenta. En este sentido, el grado de efectividad del film no surge del visionado en sí, sino de la semilla de intranquilidad que inocula en nuestro interior: en el momento en el que acabe la película, tarde o temprano tendremos que irnos a dormir y estaremos en la misma situación (y en la misma indefensión) que Katie y Micah.

La estructura de Paranormal Activity se divide en dos partes: las escenas nocturnas (en las cuales la colocación de la cámara en la habitación de la pareja sirve para registrar los hechos acaecidos mientras duermen) y las diurnas (en las cuales se enfrentan a esos hechos). De esta manera, se produce una escisión entre la seguridad y la naturalidad del día (con la luz del sol entrando por las ventanas e iluminando las estancias) y el misterio y lo inquietante de la noche (cuando los sucesos escapan del control de los protagonistas). Es en estas últimas escenas donde las fuerzas sobrenaturales hacen acto de presencia cuando la película alcanza su mayor intensidad, especialmente por el proceso exponencial de las agresiones (empezando por ruidos e imperceptibles movimientos de objetos, para pasar finalmente a los ataques físicos) y la manipulación del tiempo narrativo (destacar la escalofriante imagen de una Katie sonámbula situada de pie mirando como duerme Micah mientras vemos que las horas se van sucediendo sin que apenas se mueva de su posición).

La utilización por parte del director de las técnicas de falso documental que tan de moda se han puesto últimamente puede suponer, a primera vista, un intento por parte de éste de sumarse a dicha coyunturalidad (el intento de hacer pasar los hechos narrados en la película por reales a través de una calculada campaña de marketing viral a través de Internet la emparenta con la célebre El proyecto de la bruja de Blair), pero Peli sabe utilizar este recurso para, de entrada, superar el principal obstáculo de este tipo de films: la inverosimilitud de ver a unos personajes que, pase lo que pase, no dejan de grabar todo con sus cámaras, aunque sea a riesgo de su propia vida. En el mismo inicio de la película, cuando Micah le muestra la cámara que ha comprado, lo primero que le pregunta Katie es cuanto le ha costado, mostrándose en todo momento reticente a la obsesión de su novio por registrarlo todo.

A través de un caso de poltergeist, Paranormal Activity supone el análisis de una pareja que recientemente ha decidido vivir juntos bajo el mismo techo. A lo largo del metraje las diferencias entre los dos se hacen evidentes: Katie se presenta como una persona más madura, preocupada por la estabilidad económica de la pareja, así como centrada en su futuro profesional; por su parte, Micah hace gala de un carácter más despreocupado, casi infantil (sus juegos en la piscina) y poco proclive a tomarse en serio cualquier cosa, importándole más los sucesos en sí que las consecuencias que éstos tienen en su novia (la escena en la que Katie grita al encontrarse una araña en el cuarto de baño y Micah se preocupa en coger la cámara antes de acudir a ayudarla). Cuando un experso psíquico les cuenta que las malas vibraciones en el hogar alientan a los demonios, Paranormal Activity entra en el terreno de la ambigüedad: ¿las peleas entre Katie y Micah son producto del estado alterado que padecen por culpa de los extraños sucesos o son dichas peleas las que atraen a esas fuerzas hostiles?

Que la mayor parte de la fuerza dramática de Paranormal Activity recaiga sobre los hombros de Katie sirve para elaborar un caldo de cultivo que potencia esa ambigüedad: la confesión de las experiencias paranormales que vivió de niña junto a su hermana la convierten en una persona de especial sensibilidad hacia los sucesos inexplicables. No es una casualidad, a raíz de esto, que los ataques más feroces vengan dados después de que Micah haya jugado con una tabla ouija o tras visionar un estremecedor exorcismo en Internet. La cada vez más enrarecida atmósfera de la casa y el mayor distanciamiento entre los dos protagonistas tiene como consecuencia un pavoroso final que transforma a Paranormal Activity en el detallado proceso de una posesión demoníaca, así como la radiografía de unos horribles sucesos que aparecerán en los periódicos del día siguiente con el titular de un crimen pasional. Eso es lo que da miedo de Paranormal Activity: no es real, pero podría serlo.

2 comentarios:

Stranno dijo...

Sinceramente no se cómo estas películas pueden costar tanto, ¿15.000 dólares? Se los habrán gastado en cañas porque vamos, no hay recursos de ningún tipo en la película. Solo son dos personajes diciendo chorradas a la cámara durante hora y media

Esa última frase en plan Iker Jimenez sí que da miedo xDD

Sinceramente me pareció una película aburrida y totalmente predecible. El único recurso era buscar ese susto fácil de película americana que no deberías vértelo venir pero que en realidad lo ves desde la esquina

Si hubieran hecho un corto en vez de un largometraje le hubiera dado mi visto bueno pero es imposible no morirse de asco al cabo de una hora de película

Yo creo que se podría haber hecho con unos bocadillos para el reparto y un fin de semana libre

Int dijo...

¿Tanto? Hombre, hay que tener en cuenta que hay que pagar a los actores, también hay efectos especiales (hay mucha manipulación de imagen que no se nota), por no hablar de las copias y la distribución. 15.000 dólares es un presupuesto paupérrimo, más si tenemos en cuenta que en todo el mundo recaudó casi 200 millones. Uff.

No estoy de acuerdo con que "Paranormal Activity" recurra al susto fácil. Más bien al contrario, construye con mucha sutilidad el escalofrío (a veces de forma casi imperceptible) y fabricando una atmósfera muy enrarecida. Eso sí, seguramente si fuera más corta sería mejor.