viernes, 5 de noviembre de 2010

Freeze Me

(Freeze Me)
Japón, 2000. 102m. C.
D.: Takashi Ishii P.: Takashi Ishii, Nobuaki Nagae & Taketo Niitsu G.: Takhasi Ishii I.: Harumi Inoue, Shingo Tsurumi, Kazuki Kitamura, Shunsuke Matsuoka F.: 1.85:1

Los primeros minutos de Freeze Me sirven tanto para presentarnos a su protagonista como para definirla: Chihiro se queda sola en la oficina porque aún no ha terminado el informe en el que estaba trabajando; después, disfruta de una alegre velada junto con su prometido y sus amigos en un restaurante donde hace bromas y se ríe con el resto; ya tarde, vuelve a su casa algo mareada por el efecto de la bebida: un pequeño apartamento donde comparte espacio con sus peces de colores, el equipo de música, la televisión y su vídeo-consola Play Station. Antes de irse a dormir, habla por el teléfono con su novio. Se acuesta, apaga la luz y fundido en negro. Este primer tramo de metraje, en el que Chihiro queda retratada como una mujer responsable, alegre, afectuosa y también independiente, serán claves para entender los posteriores acontecimientos que marcarán su comportamiento.

La repentina aparición de un conocido de la infancia, que se cuela en su casa por la fuerza con la intención de instalarse el tiempo que le dé la gana, abusando de Chihiro, despertará en ella el recuerdo de un pasado traumático que creía olvidado: Chihiro fue violada por esa misma persona y dos amigos mas cuando era una adolescente, siendo grabada mientras la ultrajaban. La fuerte personalidad que habíamos observado se destapará como una coraza que ha construido la protagonista para protejerse de ese pasado que vuelve a llamar a su puerta, desestabilizando una vida ordenada y con futuro. Durante esta primera parte de Freeze Me Takashi Ishii nos muestra como Chihiro intenta mantener en pie esa construcción de estabilidad que tanto le ha costado levantar y como todos los pilares son dinamizados uno a uno por esa desagradable intrusión (su agresor no sólo se conforma con vivir en su casa, pegándola cuando quiere y acostándose por la fuerza con ella, sino que invadirá su oficina de trabajo y se peleará con el novio). Las piezas de la coraza se van desprendiendo una a una, revelando su ineficacia, y Chihiro vuelve a estar tan sola como cuando fue violada por primera vez.

Freeze Me describe el proceso por el cual una persona corriente puede llegar a convertirse en un asesino en serie cuando se ve arrinconado, siendo amenazada tanto su integridad física como su entorno vital. Este proceso de desarrolla a través de los sucesivos asesinatos de la protagonista, evolucionando y perfeccionando su habilidad homicida a la vez que acostumbrándose a la presencia de la muerte. Así, el primer asesinato destaca por su crudeza, con Chihiro intentando acabar con su acosador de manera torpe y descubriendo lo difícil que resulta matar a una persona: Ishii dilata la escena, subrayando la suciedad del momento (Chihiro no soporta la presencia de la sangre cubriendo su cuerpo, obligándose a ducharse incluso estando el cadáver todavía delante suyo) y dándole un matiz sexual (su víctima, desnuda, se le lanzará encima, como si la estuviera volviendo a violar).

El segundo asesinato será el reflejo inverso del anterior: rápido y directo. Y, finalmente, para el tercero, Ishii construye una set piece, con Chihiro planificando el ataque, y añadiendole unas gotas de ironía (el hombre está jugando a la consola y, cuando muere, suena la música del "Game Over"). Chihiro no sólo se ha convertido en una experta de la muerte, sino que la ha integrado en su cotidianidad diaria, aprendiendo a vivir con ella como parte intrínseca de sí misma: los cadáveres congelados que guarda en los gigantescos refrigeradores que llenan su apartamento son el reflejo helado de su lado oscuro.

Freeze Me supone una puesta al día del controvertido subgénero conocido como rape & revenge (violación y venganza) que ha dado al cine de terror títulos de culto como La violencia del sexo, La última casa a la izquierda o Ángel de venganza. Aunque en su aproximación a dicho género Takashi Ishii sustituye la habitual tosquedad cinematográfica de los films señalados por una fotografía más limpia y una planificación más esteticista, sigue conservando cierta mirada contradictoria en su implícito mensaje feminista: si bien el sexo masculino es representado en su integridad como unos seres violentos y engreídos, que sólo piensa en disfrutar del cuerpo de la protagonista sin importarles sus sentimientos (incluso su novio la abandonará cuando esta le pida ayuda), por otro lado, la película saca buen partido de ese mismo cuerpo, abundando los planos que nos la muestran desnuda.

Una contradicción de la cual la película conseguirá redimirse en su climax final, cuando ese lado oscuro que Chihiro ha despertado empiece a apoderarse de ella, llegando a contagiar a la propia película que adquiere la forma de un prototípico film de terror (con la lluvia azotando las ventanas y los relámpagos iluminando la oscura estancia) para finalizar con una coda levemente fantástica que convierte el cuerpo desnudo de la protagonista en la representación de su tormento interior, manchando su suave y sensual forma de una manera que ni siquiera las fuerzas de la naturaleza puede limpiar.