miércoles, 21 de julio de 2010

El bosque

(The Village)
USA, 2004. 108m. C.
D.: M. Night Shyamalan P.: Sam Mercer, Scott Rudin & M. Night Shyamalan G.: M. Night Shyamalan I.: Bryce Dallas Howard, Joaquin Phoenix, Adrien Brody, William Hurt F.: 1.85:1

Desde el éxito de El sexto sentido, Shyamalan ha ido construyendo su filmografía como un espejo en el que reflejar el mundo en el que nacen sus películas, utilizando el género fantástico en sus más amplias formas (el clásico cuento de fantasmas, los iconos súper-heróicos de los comics como mitologías modernas, las invasiones extraterrestres) para construir alegorías del presente. Película a película, ha ido radicalizando su discurso, haciéndolo más evidentes mientras que, por el camino, lo ha enriquecido con leves apuntes metarreflexivos acerca de la figura del narrador, del demiurgo que maneja los hilos de la ficción (en El protegido Elijah Price acababa revelándose el creador de su némesis, mientras que en la posterior Señales, los acontecimientos que formaban la vida de sus protagonistas parecían escritos, formando finalmente un elaborado mecanismo de relojería catártico). Estas dos vertientes, la metáfora social y la reflexión metalingüística alcanza su forma más obvia, pero no por ello menos efectica, en El bosque.

Así, las imágenes de El bosque (y, con ellas, el discurso que construyen) resultan más indicativas de la fecha de producción y estreno de la cinta que una ficha técnica. En la que podríamos considerar la primera película claramente política de su director, se nos presenta una comunidad nacida y controlada a través del miedo, cuya existencia está regida por un guión escrito por aquellos que, de manera subliminal, les dictan sus propias vidas. La creación de un paraíso de felicidad y bienestar, una Arcadia moderna, en suma, a costa de suprimir la libertad y la indivualidad de sus habitantes, temerosos de un pelígro que concentra los males de la humanidad en su difusa figura. Una mirada directa del director de El incidente al paisaje internacional que le rodea, en el que el imperio del terror es la excusa para coartar la libertad y sirve de pólvora para encender las llamas del conflicto y que tiene como lejano (en su creación, pero siempre vigente en su discurso) referente el cásico de George Orwell, 1984.

Pero esta mirada tan terrenal, tan directa a la realidad que nos rodea, encuentra un sugerente contrate en la utilización formal de la iconografía de los cuentos de hadas, convirtiendo a El bosque en una fábula que remite en sus imágenes a clásicos como Caperucita Roja o Hansel y Gretel, así como antiguas leyendas de terror, ubicadas en oscuros bosques, formados por retorcidos árboles que lo cubren todo con sus intrincadas ramas, despertando los temores más primigenios del ser humano, su miedo a la oscuridad, a lo desconocido. En este sentido funciona la exaltación en la fotografía del film de colores básicos y chillones como el amarillo y el rojo, simbolizando el primero tanto el miedo de quiene lo portan como la vergüenza de quienes lo utilizan para esconder sus secretos; y el segundo, la representación de lo prohibido, pero también de lo desconocido en su forma más hostil y, finalmente, el lado más pasional y visceral del ser humano: la violencia y el deseo. Una iconografía simbólica que adquiere cuerpo en la incursión de Ivy en el bosque prohibido y en su enfrentamiento con una de las criaturas, una pieza modélica de tensión y terror que vuelve a confirmar a su director como uno de los mejores narradores del panorama cinematográfico actual, capaz de combinar explicitud y sugerencia con elegante armonía.

Si en sus anteriores películas, Shyamalan retrataba a unos personajes que sufrían de deficiencia sentimental, en El bosque presenta el amor como la manifestación más pura y sincera del ser humano, capaz de romper con las elaboradas telarañas de la mentira, lo que la convierte en la película más romántica del director de origen indio. Al contrario que en los previos títulos, en los cuales los personajes vivían en una desolación anímica fruto, en gran parte, de la devastación afectiva en la que se hallaban (el niño incapaz de comunicarse con su madre, el esposo que observa impasible como su matrimonio se rompe, el víudo que ve como su fe se tambalea con la pérdida de lo único que le daba sentido), en El bosque asistimos al nacimiento del amor en su estado más ingenuo, irreflexivo pero, también, poderoso, formado por pequeños gestos y miradas, cumplidos apenas susurrados, que surgen del peligro (el ballet en cámara lenta entre Lucius e Ivy cuando éste la salva de la criatura que se ha internado en la aldea; Lucius montando guardia en el porche de Ivy; los dos agarrados de la mano mientras se ocultan en el sótano de la casa), como si desafiaran con sus sentimientos al miedo que les oprime. Finalmente, la comunidad de El bosque se revala como un experimento frío y controlado, que se verá desestabilizado por la irrupción, inevitable, de la fuerza motora del ser humano, tanto en su vertiente positiva (el patriarca de la comunidad, Edward, capaz de romper sus más profundas convicciones por la persona a la que ama en secreto) como negativa (los celos de Noah).

10 comentarios:

Ovidio dijo...

Qué gran película.

No sabría decir si es la que más me gusta de Shyamalan, porque está ahí el Protegido arrebatándole el puesto. Pero lo cierto es que, en cuanto a desarrollo, ritmo y fotografía, es la más magnética de todas. Es decir, jamás en mi vida olvidaré la tensión y la impresión que me causó en el cine la magnífica escena de la ciega corriendo por el bosque, siendo perseguida por ese monstruo que apenas se percibe como una sombra. En serio, magistral, creo que el director jamás ha vuelto a alcanzar un nivel similar.

Y bueno, la sorpresa final es tan adecuada como justificable, en cierto modo redondea el argumento del filme hasta cotas impensables.

Me ha gustado mucho tu crítica, sobre todo las referencias a las fábulas clásicas y las metáforas políticas.

Esto sí es una película. XD

Int dijo...

Me alegro que te haya gustado la reseña.

A mí lo que más me interesa de EL BOSQUE es como Shyamalan construye una película de amor con elementos de terror y no viceversa, que es lo que suele ser habitual (y lo que justifica la tibia acogida que tuvo en el momento de su estreno). Y sí, posiblemente, tenga la mejor fotografía de toda su obra, o, al menos, es la que tiene un mayor peso en el relato.

Lo que no comparto tanto es lo del giro final. Me pasa como con EL PROTEGIDO, si bien entiendo que la sorpresa es coherente, no puedo evitar verla un poco forzada.

Para mí, Shyamalan aún dará un paso más hacia la perfección con sus dos películas siguientes.

Por cierto, me muero de ganas por ver THE LAST AIRBENDER y comprobar qué tal se dedefiende a los mandos de un blockbuster.

Un saludo y gracias por los comentarios.

Yota dijo...

Ufff, que decepción me llevé, pero claro yo fui de los que picó con la campaña de publicidad y esperaba un filme de terror y no un drama.

Para mi esta película supuso mi divorcio con Shyamalan.

Ángel dijo...

Me ha costado encontrar en la entrada lo que te parecía la película xD

A mí no me dio más, ni me generó tensión, ni miedo, pero tampoco creo que ponga mucho empeño en ello, había cosas muy bien hechas -la manera en que mantenía el misterio ante "el monstruo"- y otras cosas que no me terminaron de gustar (como acabó, por ejemplo)

Vivan los títulos en Español. Título original: The Village, título en Castellano: El Bosque ... en fin, vaya tela. Si con "El pueblo" (hay más acepciones, pero bueno), el autor quiere transmitir algo, ¿para qué coño lo llaman El Bosque?, es inexplicable

Int dijo...

YOTA:
Ese fue el gran error de la publicidad. Efectivamente, EL BOSQUE es en realidad una peli dramática-romántica con elementos fantásticos.

Espero que algún día te animes a volver a darle una oportunidad a Shyamalan... y que te guste, claro.

ÁNGEL:
Para mí, lo más importante de una crítica no es si al crítico le gusta o no la peli (lo cual resulta muy subjetivo), sino que me ofrezca un punto de vista personal, una visión propia del film que me pueda aportar datos que puedan serme útil en mi propio visionado, de ahí que no siempre me esfuerce en dejar claro si me gusta o no. De todas maneras, ahí están las estrellitas en caso de duda.

En cuanto al título, bueno, a estas alturas ya deberíamos estar acostumbrados, y peores cosas hemos visto. Supongo que los distribuidores quisieron subrayar el lado más terrorífico del film y, claro, EL BOSQUE queda más enigmático que EL PUEBLO (aunque a mí me gusta más LA ALDEA).

Un saludo a todos y gracias.

fer1980 dijo...

Un cuatro al final, muy bien, por cierto cojonuda la critica como casi siempre, y digo casi por que como ya sabes me niego a leer siquiera nada que tega que ver con Crepusculo.

Int dijo...

Pues deberías echarle un vistazo a la reseña de ECLIPSE porque te llevarías una sorpresa. Además, ¿no te pica el saber de donde vienen esas 3 estrellas?

Me alegro de que te haya gustado la reseña, si la peli es buena a veces ayuda... y otras todo lo contrario.

Rebeca dijo...

Para mí, la mejor película de Shyamalan. Por una vez la sorpresa final, ek twist, estaba justificado e incluso tenía muchísimo sentido, ¿qué mejor manera de escapar de las locuras del mundo que crear un lugar supuestamente seguro? Lo irónico del asunto es que pretendían crear dicho lugar seguro a través de la manipulación y del miedo.

ME gustó el ritmo, me gustó la historia pero sobre todo recuerdo el colorido. Yo no entiendo de temas técnicos en el cine, pero esos colores tan vibrantes, los rojos, los mostazas... me parecieron bellos.

Int dijo...

Hi! Te doy la bienvenida a este humilde rincón y me alegro de que te hayas animado a comentar.

En una lista de filmografía post-11S sin duda habría que incluir este film en el que Shyamalan maneja de manera casi perfecta la alegoría política y la mirada fantástica. Con todo, yo del director me quedaría con "La joven del agua".

Espero verte más veces por aquí.

Mariana Hernández dijo...

De lo último interesante que hizo Shyamalan, pero el que sigue haciéndolo bien es el productor Scott Rudin creo que se arriesga pero de forma arrogante como Shyamalan.