miércoles, 14 de julio de 2010

Top Gun. Ídolos del aire

(Top Gun)
USA, 1986. 110m. C.
D.: Tony Scott P.: Jerry Bruckheimer & Don Simpson G.: Jim Cash & Jack Epps Jr. I.: Tom Cruise, Kelly McGillis, Val Kilmer, Anthony Edwars F: 2.20:1

Resulta realmente sorprenderte que ver hoy Top Gun. Ídolos del aire, ya no digamos disfrutar de su visionado, pueda considerarse un placer culpable. Vehículo de lucimiento para por el entonces emergente Tom Cruise (y también para un joven Val Kilmer), la segunda película de Tony Scott es hoy víctima de toda clase de lecturas extracinematográficas: acusada de machista e, incluso, de fascista, de producto propagandístico cuyo objetivo consistía en el alistamiento en las fuerzas aéreas norteamericanas del público juvenil al que iba dirigida (algo que, efectivamente, así sucedió), Top Gun. Ídolos del aire no sólo sirve de muestra de unas maneras de acercarse al cine de acción juvenil que hoy mismo siguen vigentes (aunque la forma haya mutado), sino que sirve de resumen de las constantes que marcarían el cine comercial moderno y que responde al nombre del tándem Bruckheimer/Simpson. Los títulos de crédito, con las imágenes de las siluetas de los operarios y pilotos preparando los aviones recortadas sobre un cielo de intenso color rojo, acompañadas de la música electrónica pre-Hans Zimmer de Harold Faltermeyer suponen todo un certificado de nacimiento.

Top Gun. Ídolos del aire se perfila como el producto comercial definitivo, consciente de la audiencia al que va dirigido y a la que da lo que quiere y como lo quiere. Combinando la espectacularidad propia del cine de acción con el romanticismo naïf del cine juvenil, Tony Scott construye un enorme vídeo-clip en el que las escenas de los pilotos haciendo todo tipo de cabriolas en el aire y los flirteos amorosos del protagonista son hermanadas por una misma mirada esteticista. Top Gun. Ídolos del aire encuentra un difícil equilibrio entre la cursilería romántica de postal y la testosterona bronceada de una macho movie: la escena del bar en el que Maverick intenta conquistar a la chica que le gusta a través de una canción contra el partido de voleibol de los pilotos.

En su cameo en la película Duerme conmigo, Quentin Tarantino realizaba una reinterpretación de Top Gun. Ídolos del aire en clave filogay: según su teoría, el protagonista se debatía entre su homosexualidad, representada por la figura de Val Kilmer, y la heterosexualidad que le ofrece Kelly McGillis (cuyo personaje, atención al dato, se llama Charlie). Por otro lado, también podemos verla como el proceso de maduración, domesticación, de un bala perdida, creído y chulo, que es convertido en todo un hombre por el ejército americano: de rebelde sin causa a hombre de provecho, con pareja estable y fiel a su patria. Pero más allá de todo tipo de lecturas postmodernas, más o menos irónicas, lo que deja claro Top Gun. Ídolos del aire es que el fetichismo militarista, las cazadoras de piloto sobre camiseta blanca y las estampas del héroe perdiéndose en el horizonte a lomos de su moto bajo los sones de "Take My Breath Away" son valores seguros: funcionaron en su momento y lo siguen haciendo ahora.

3 comentarios:

Yota dijo...

No se porque, pero adoro esta película, siempre me han gustado las pelis de aviones ¡que pocas se hacen!

Además tiene una banda sonora cojonuda, no solo instrumental, ese temazo de Cheap Trick "Mighty Wings"

Ángel dijo...

Todos los males de la película se vieron bien reflejados en Hot Shots

Es una de las películas con más fallos de la historia al manejar tantos aspectos técnicos, pero ni tan siquiera hay que fijarse en ellos, hay cosas de cajón. La torre de control ya pasaba del culo de Tom Cruise, nunca le hacía caso, eso en la realidad no creo que este muy permitido xD

No me pareció una película mala pero es predecible, tópica y vive a base de estereotipos. Muy de los 80

Int dijo...

YOTA:
Pues Bruckheimer tiene idea de hacer una secuela, así que a lo mejor tienes suerte. Eso sí, si la dirige de nuevo Tony Scott, con el estilo epiléctico que tiene ahora pocos aviones vas a poder distinguir. Bueno, y del resto tampoco.

A mí me gusta particularmente el score, muy de la época (muy Hans Zimmer). La canción que comentas está bien, sobre todo el comienzo, que me recuerda a STREET FIGHTER II

ÁNGEL:
Precisamente es esa sumisión a los tópicos lo que la hace hoy tan disfrutable, tan ingenua.

En cuanto a las locuras con los aviones, tuvo sus consecuencias: la película hizo que muchos jóvenes se alistaran en las fuerzas aéreas, sí, el problema es que después querían emular a los protagonistas del film e imagínate como acababa la cosa.

Por cierto, te he hecho caso y ya he conseguido los primeros episodios de HIGHSCHOOL OF THE DEAD. Ya te contaré que tal.

Un saludo a todos.