viernes, 12 de febrero de 2010

Deseando amar (In the Mood for Love)


(Fa yeung nin wa) Hong Kong/Francia, 2000. 98m. C.
D.: Wong Kar Wai
I.: Maggie Cheung, Tony Leung Chiu Wai, Ping Lam Siu, Rebecca Pan

Si nos atenemos a lo que nos cuenta Deseando amar, no nos encontramos muy lejos del folletín romántico más prototípico: dos parejas, los Chan y los Chow, se mudan el mismo día a dos apartamentos contiguos. El sr. Chow y la sra. Chan irán conociéndose a través de una serie de encuentros recurrentes. Ambos están solos, pues sus respectivas parejas pasan más tiempo trabajando que con ellos. Finalmente, llegarán a la conclusión de que el marido de ella y la esposa de él están viviendo una aventura juntos. Despechados, Chow y Chan comenzarán , a su vez, una relación. Lo que separa a Deseando amar de cualquier melodrama al uso (o, yendo más lejos, de los culebrones llenos de engaños y relaciones laberínticas) es el estilo con el que se nos narra dicha relación. En suma, la mirada de Wong Kar Wai.

En los minutos finales, Chow encerrará el secreto de su historia de amor no consumada en un agujero abierto en unas ruinas camboyanas. Son los ecos de ese secreto, resonando durante años, lo que nos es relatado. Así, Deseando amar se compone de una serie de momentos, encuentros y desencuentros, fugaces miradas y gestos contenidos. Una narración fragmentada como si fuesen los recuerdos que resuenan en la memoria del amante para quien una sonrisa o una caricia furtiva encierra todo el sentimiento del mundo. Wong Kar Wai nos sitúa en un espacio idealizado (Hong Kong en los años 60) que no pretende retratar una época sino capturar su esencia (a través de la música, el vestuario, las reuniones sociales de las familias a las que los protagonistas han alquilado una habitación). En este acercamiento cerebral un travelling, un plano congelado o un movimiento captado en cámara lenta supone el intento del director de Chungking Express por capturar, congelar el tiempo, inmortalizar ese momento fugaz en el que dos miradas se cruzan, en el que dos seres abandonados se apoyan mutuamente, viviendo una historia de amor nacida de los restos de un engaño, desafiando al paso del tiempo.

Paradójicamente, esta mirada esteticista con la que Wong Kar Wai consigue trascender, y sublimar, la parca base argumental de la que parte, es también la que le confina, inevitablemente, a un callejón sin salida. Ese acercamiento cerebral a una historia de amor tiene como resultado un film tan fascinante como carente de emoción, como si una barrera estética separara al espectador de los personajes, asistiendo a un experimento vaciado de sentimientos. Un peaje que Wong Kar Wai tiene que pagar al internarse en los inestables laberintos de la memoria.


2 comentarios:

lord_pengallan dijo...

Coincido contigo. La peli es fría. Todo esta muy bien, los actores, la dirección, la fotografía (impresionante), pero no funciona. Yo me quedo con Chunking Espress. Me encanta me parece una peli maravillosa y sublime.

Int dijo...

En el Cahiers-España de este mes publican un especial 2000 y se incluye un gran número de listas de diferentes críticos y revistas extranjeras de lo mejor de la década. Y posiblemente el film que más se repite es IN THE MOOD FOR LOVE, y esa es la razón de este revisionado, ya que ya vi el film en el momento de su estreno y ya por entonces me dejó algo frío.

Tengo muy abandonada la filmografía de Kar Wai (sólo he visto 2046 a parte de ésta), pero me pondré con ella.

Un saludo.