miércoles, 18 de abril de 2012

Truco o trato

(Trick'r Treat)
USA, 2007. 82m. C.
D.: Michael Dougherty P.: Bryan Singer G.: Michael Dougherty I.: Dylan Baker, Rochelle Aytes, Anna Paquin, Brian Cox


Ya desde el prólogo con el que comienza la interesantísima ópera prima de Michael Dougherty, Truco o trato nos coloca en un territorio intermedio entre la tradición y la postmodernidad. Situados en una pequeña localidad norteamericana en plena noche de Halloween, con los niños corriendo de casa en casa pidiendo dulces en un ambiente gozosamente macabro, observamos como una pareja disfrazada vuelve a su casa. Mientras discuten en la entrada, ella dejando evidente su disgusto con esa popular fecha y toda la parafernalia que la caracteriza, Dougherty introduce un plano subjetivo de alguien que les está observando desde la lejanía. La referencia a La noche de Halloween queda oficializada en el momento en el que la mujer se da cuenta de que una oscura silueta con máscara blanca le observa impertérrita desde la acera de enfrente. De esta manera, Dougherty deja claro que conoce el terreno que pisa: la necesidad de remitirse a la obra maestra de John Carpenter en toda película de terror que utilice la fiesta de Halloween como base, a la vez que utilizarla como seña de identidad: la silueta resultará ser un joven que está esperando a unos amigos y la mujer será atacada por una misteriosa y extraña criatura que la convierte en un horrendo y sanguinario espantapájaros.

Los créditos que vienen a continuación vuelven a remitirnos a la tradición: los títulos aparecen sobre una serie de viñetas de una supuesta adaptación al cómic de la película que vamos a ver a continuación. Dougherty tiende un puente a la tradición del relato de terror y suspense de la EC Comics por medio del recuerdo del Creepshow de George A. Romero. A primera vista, Truco o trato hace uso de la estructura tipo de cabeceras míticas como Tales From the Crypt presentándonos una película dividida en cuatro historias y un prólogo. Pero la manera en la que esas historias se entrecruzan demuestran que la propuesta de Dougherty resulta más ambiciosa de lo que en un principio da a entender su modesta apariencia.

Como acabamos de indicar, Truco o trato nos presenta cuatro historias que parten del lugar común -un grupo de chicas que salen de fiesta y buscando a un chico para que se "estrene" una de ellas; un grupo de niños que utilizan una escalofriante leyenda urbana local para asustar a una compañera; la imagen recta y educada del director de la escuela que esconde bajo esa impoluta fachada un sádico asesino en serie; y un gruñón y solitario cascarrabias que recibirá su merecido- para, entrelazándolas al estilo de las Vidas cruzadas de Robert Altman o el Pulp Fiction de Quentin Tarantino, sincronizando las cuatro en un único período temporal, ilustrar una noche infernal marcada por el jolgorio, el terror y la muerte.

Un detalle sirve de eje cohesionador de los diferentes segmentos: la presencia de una tétrica criatura a modo de monstruoso espíritu de carne y calabaza del Samhain céltico(1) que se encarga de ajusticiar a todos aquellos que no respetan las tradiciones de tan señalada fecha. Por tanto, lo que Truco o trato refleja es la diferencia entre el espíritu auténtico de la Noche de Difuntos y su representación hedonista y desprejuiciada, en suma, comercial, que tiene en la actualidad. Todas las historias coinciden en un giro argumental final (heredado, de nuevo, de las antologías de la EC Comics) que nos demuestra que nada es lo que parece y que, en Halloween, toda máscara (prefabricada) esconde un horror auténtico.

Para ello, Dougherty construye una sinuosa atmósfera en la cual el terror surge de la realidad más cotidiana. Señalemos una escena que sirve de ejemplo de lo dicho: una joven anónima es desangrada por un vampiro enmascarado. Cubierta de su propia sangre, busca ayuda en una calle atestada de gente pasándolo bien y que piensan que está borracha. Finalmente, el cadáver es abandonado al lado de un grupo disfrazado, donde no llamará la atención de nadie. Si Truco o trato resulta un film tan sugerente es por reflejar, de manera sutil pero inequívoca, que, efectivamente, la noche del 31 de octubre la frontera entre el Más Allá y nuestra realidad se diluye mientras todos bailamos y disfrutamos al ritmo de una festividad mágica, siniestra... y mortalmente peligrosa.
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(1) La noche de Halloween (nombre derivado de la expresión inglesa "All Hallows' Eve", traducido "Víspera de Todos los Santos) tiene su origen en una festividad céltica conocida como Samhain, que en irlandés antiguo significa "fin del verano", en la cual se celebraba el final de la temporada de cosechas. Los antiguos celtas creían que la frontera entre el Más Allá y nuestro mundo se estrechaba permitiendo a todo tipo de espíritus traspasarla. Sería en 1840 cuando los inmigrantes irlandeses arraigaron dicha tradición en Estados Unidos a través de la transmisión de diferentes versiones de dicha festividad, incluyendo la tradición de tallar las famosas calabazas huecas con una vela dentro conocidas como Jack-o-lantern (Jack el de la calabaza), también derivada de una leyenda irlandesa de raíz sobrenatural.

2 comentarios:

Yota dijo...

Umm, nunca habría imaginado esta película desde este prisma, la veía como una generica más. Le daré una oportunidad.

Gracias!

Int dijo...

Hola Yota. Durante los primeros minutos pensaba como tú: una película sin duda bien hecha pero intrascendente. Pero a medida que iba avanzando el metraje y me iba dando cuenta del cuidado con el que Dougherty trabajaba la atmófera y el buen provecho que le sacaba al formato tan manido de las "vidas cruzadas", vi que el resultado final tenía más chicha de la que aparentaba. Un película muy recomendable y que, debido a que en nuestro país se ha estrenado directamente en DVD, corre la (mala) suerte de pasar desapercibida.

Un saludo.