sábado, 27 de octubre de 2012

La cabaña en el bosque

(The Cabin in the Woods)
USA, 2011. 95m. C.
D.: Drew Goddard P.: Joss Whedon G.: Joss Whedon & Drew Goddan I.: Kristen Connolly, Chris Hemsworth, Anna Hutchison, Fran Kranz

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El 15 de octubre de 1981 se estrenaba en la ciudad de Detroit, perteneciente al estado de Michigan, Posesión infernal, la ópera prima de un joven director que contaba por entonces con sólo veintidós años de edad y que presentaba como tarjeta profesional una película de terror realizada con 375.000 dólares y rodada junto a un grupo de amigos en una cabaña situada en los alrededores de Morristown, en Tennessee. El impacto de esta pequeña pero poderosa película aún se puede sentir hoy en día, dos secuelas después, diversos vídeo-juegos y cómics, y con un remake que se estrenará en breve. Pero los elementos que daban forma a la primera entrega de la saga Evil Dead no eran precisamente originales.

Más bien al contrario, Raimi y su equipo echaban mano de las películas más populares dentro del cine terror de las pasadas décadas para conformar algo así como un popurrí genérico que lograba desarrollar su propia identidad a través de la energía salvaje de su representación. En cierto modo, podía considerarse a Posesión infernal como la ratificación burlesca de que el terror había llegado a encerrarse en un callejón sin salida conformado por sus propios lugares comunes: las posesiones demoníacas de ingenuos adolescentes; la cabaña aislada en medio del bosque; el sexo como experiencia física al límite y preámbulo de una muerte atroz; la gasolinera que parece haberse estancado en el tiempo y regentada por extraños y hostiles personajes, etc.

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La cabaña en el bosque, tras un breve prólogo, comienza en terreno conocido. La cámara se eleva por encima de los árboles que recorren una calle y se acerca a la ventana abierta de una casa. A través de dicha ventana vemos a Dana haciendo una maleta. Como única ropa lleva una apretada camiseta y unas bragas. De entrada, Goddard nos presenta uno de los iconos inamovibles del género: la heroína guapa ligera de ropa. A continuación, entra en la habitación su mejor amiga, que es, por supuesto, rubia y que viene acompañada de su novio, cuya complexión física nos informa que, seguramente, sea el capitán del equipo de fútbol americano de la universidad. Han decidido pasar el fin de semana en una cabaña en medio del bosque propiedad del primo de este último. Como podemos comprobar, Goddard y Joss Whedon parecen prepararnos para disfrutar un título de terror sin que falte ninguno de sus ingredientes. Pero enseguida nos percatamos de que las cosas no son exactamente lo que parecen: la chica rubia en realidad no lo es, sino que se ha teñido el pelo; el chico no es un atleta, sino todo un estudiante de sociología, ademas de un experto en libros filosóficos; por si esto fuera poco, la chica que aparece en ropa interior es virgen (o, al menos, todo lo virgen que se puede ser en estos tiempos).

¿Es, por tanto, La cabaña en el bosque un juguete postmoderno que se dedica a deconstruir las normas elementales del género al que ella misma pertenece? Sí y no. Sí, porque, especialmente durante su primera mitad, el objetivo principal del film consiste en buscar y encontrar la complicidad de su público idóneo, presentándoles de manera deliberada guiños directos sacados de sus películas favoritas (por ejemplo, la puerta del sótano que se abre sola de repente mientras los protagonistas están hablando y riendo entre ellos, sampleado directamente de Posesión infernal). La aparente falta de originalidad de La cabaña en el bosque juega a su favor, especialmente cuando la utiliza para desbaratar las expectativas del espectador. 

Después de la presentación de una Dana apenas vestida, éste espera el poder verla desnuda del todo. Algo que parece que va a ocurrir cuando uno de los componentes de la excursión, Holden, descubre que el espejo de su habitación es, en realidad, una ventana oculta a la estancia de enfrente, en la cual, Dana está cambiándose de ropa. En ese momento, Holden se convierte en un espectador que puede disfrutar de la desnudez de la joven sin que ésta se dé cuenta: en suma, es un voyeur, como el público. Pero, al contrario que nosotros, él si tiene la opción de parar el asunto, dejando al descubierto nuestras más bajas pasiones. ¿Podemos decir, a tenor de lo dicho, que La cabaña en el bosque es a Posesión infernal lo que Scream. Vigila quien llama a La noche de Halloween? Aquí es donde viene la respuesta negativa, porque si el efectivo pero simple ejercicio metaligüístico orquestado por Wes Craven y Kevin Williamson se limitaba a exponer los tópicos del cine slasher para dejarlos en evidencia, Goddard y Whedon se muestran más ambiciosos.

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En 2004, el guionista escocés Grant Morrison decidió concluir su excelente etapa en la cabecera Nuevos X-Men con una saga en cuatro partes publicada entre los números 151 a 154 titulada "Bienvenidos al mañana", ilustrada por los lápices de Marc Silvestri. En este heterodoxo y estimulante arco, Morrison nos presentó a una colonia bacteriana denominada Sublime con la cual, de un plumazo, aportó una lógica interna a toda la historia de los superhéroes: de golpe, las continuos combates y peleas sin fin entre héroes y villanos desde el principio de los tiempos (que podemos datar en junio de 1938 con la aparición del Action Comics número 1) tenía una explicación... retrospectiva.

No sabemos si Joss Whedon pensaba en el guionista de Animal Man a la hora de dar forma a su guión, pero teniendo en cuenta las conexiones del creador de Buffy cazavampiros con el universo Marvel (aparte de dirigir la exitosa Los Vengadores se encargó de escribir las aventuras de la Patrulla X tras la marcha de Grant Morrison bajo el nombre de Astonishing X-Men) tampoco sería descabellado. Y es que, precisamente, lo que hizo Morrison con el cómic de superhéroes es lo mismo que hace aquí Whedon con el género de terror: a través de una elaborada pirueta argumental, La cabaña en el bosque se convierte en una enciclopedia que consigue comprimir todo el género (a un nivel argumental, estético o icónico) para, a la vez, dotarlo de una coherencia interna tan desmitificadora como fascinante.

Una idea que alcanza su mayor nivel de sugerencia al presentarnos, como sustitución de los gastados clichés que nos hemos acostumbrado a ver en la pantalla de un cine o en nuestra propia casa, cómodamente sentados en nuestros sillones, un horror primigenio y mitológico que se alimenta de los instintos más atávicos del ser humano al cual convierte en el auténtico monstruo de la película en su capacidad de hacer lo que sea -incluso ofrecer en sacrificio a sus propios semejantes- con tal de sobrevivir. Un mensaje pesimista que, sin embargo, acaba aportando una tenue luz de esperanza en su nihilista final: el imprevisto nacimiento de un último atisbo de humanidad en dos seres nacidos (podríamos decir creados) para ser masacrados y que, en un último arrebato de lucidez, son conscientes de que el mundo que se abre al otro lado del espejo ha agotado sus últimas oportunidades de redención.

7 comentarios:

Stranno dijo...

Cuando me la recomendaste pensaba que se trataba de una película DE TERROR adolescente y en realidad es una comedia regularmente montada, supongo que por ese intento de parecerse a Evil Dead.

Y no solo Evil Dead porque en cuanto empieza ya sabes más o menos por dónde van a ir los tiros, yo ya concluí en que iba a ser una comedia, aunque el título de la película pegándose contra la pantalla y otros elementos me habían mosqueado, cuando sale la gasolinera con planos de animales disecados, al más puro estilo Chuck Testa, y ganchos en barriles. Ya estaba pensando uiuiui. Personaje de veterano de guerra, por cierto, que parece que la va a liar pardísima y no se vuelve a saber nada de él. Supongo que es otra de esas cosas que propone la película, que piensas que van a pasar y que nunca acaban pasando.

Y bueno, cuando empiezan con la cabaña y los planos de Evil Dead ya es el despiporre.

Y después de echarme los trastos a la cabeza en discusiones de que tal cosa no son zombies porque usan armas y corren, ¿Aquí qué dices?. Supuestamente son zombies y vamos, solo les falta salir bailando sevillanas, usan todo tipo de armas y realizan todo tipo de acciones inverosímiles.

Y el despropósito total ya es la copia de esa absoluta infamia que es 13 Fantasmas. Los monstruos/espectros están mal hechos con ganas (normal) y todo se convierte en un fin de slasher con escenas deplorables. El final es pésimo para mi gusto.

Lo único positivo que saqué de la película es que nunca te esperas qué va a pasar porque es una película, en algunos sentidos, no convencional, parece que es una copia de algo pero luego le da una vuelta de tuerca a todo.

Y Sigourney Weaver ... puff, para echar de comer aparte, yo no sé cómo aceptó ese papel. Definitivamente ya es una actriz rollo Asylum, para películas de segunda categoría, y eso que Avatar no queda tan lejos.

Int dijo...

Hola, Stranno. No eres la primera opinión que leo diciendo/quejándose de que "La cabaña en el bosque" es una comedia. Yo no estoy de acuerdo. Sí que ofrece una perspectiva irónicamente distanciada y, por supuesto, tiene momentos cómicos, pero el mensaje final que me transmite es bastante pesimista y un tanto desesperanzador, convirtiendo al ser humano en un monstruo mucho peor que los que salen en las películas de terror.

Otra cosa que me llama la atención es que no pocos, y entre ellos tú, juzgan a la película en base a las reglas del cine de terror convencional (sin ánimo peyorativo), lo cual me parece un error, pues estamos claramente ante un título postmoderno que busca la complicidad del espectador para, después, echársela en cara, un poco al estilo del "Funny Games" de Haneke, pero sin la arrogante superioridad del cineasta austriaco.

En este sentido funcionaría lo que comentas de los zombies, los cuales, desde luego, no han de ser vistos bajo ninguna regla ortodoxa. Finalmente, a mí el final no sólo me parece magnífico, sino que es lo que le da sentido a toda la propuesta.

Un saludo.

Ryo Hazuki dijo...

Una película muy interesante, la vi hace unos meses, a mi me gusto bastante. Vi por lo menos que intentaron innovar y en parte homenajear el cine de terror, al igual que paso con Scream en la década de los 90, como siempre es un honor leer sus críticas señor Int. Su gran blog con su permiso lo quiero agregar de páginas amigas y favoritas en mi blog de cine.
Un saludo :)

Anny Rozas dijo...

Hace poco vi esta película en una maratón de cine y me encontré con un interesante ejercicio de metacine.
Ni terror puro, ni comedia pura. Es un resultado híbrido y creativo.

La disfruté de completo a fin.
Saludos!

Un buen hallazgo encontrar tu blog.-

http://elojodebaltasar.blogspot.com/

Int dijo...

Has dado con la clave de la película, esa mezcla genérica que, por otro lado, ha molestado a algunos espectadores al no saber como entrar en una película que no es de terror puro, pero tampoco una comedia absoluta, sino que juega a las dos cosas con gran habilidad.

Me alegro de que te guste el blog. Ahora lo has pillado en una época de sequía, pero espero volver pronto a poder actualizarlos más a menudo.

Un saludo.

manipulador de alimentos dijo...

Una película esta 'La Cabaña del Bosque' tan desprovista de encanto y gracia que ni sus escasos momentos de humor e 'intriga' me dejan un recuerdo agradable. Un revoltijo de ideas: los realitys, las viejas películas de amigos en el bosque, no sé, será cosa mía. ¿Qué fue de 'La matanza de Texas'? Esa sí que era de humor y miedos :) Un saludo

Int dijo...

Sería interesante que me indicaras donde encuentras el punto de humor en la original La matanza de Texas. Si me dijeras la secuela del propio Hooper, pues lo entendería, ¿pero la original?