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domingo, 8 de agosto de 2010

Superdetective en Hollywood II

(Beverly Hills Cop II)
USA, 1987. 100m. C.
D.: Tony Scott P.: Jerry Bruckheimer & Don Simpson G.: Larry Ferguson & Warren Skaaren, basado en una idea de Eddie Murphy & Robert D. Wachs, basado en los personajes creados por Danilo Bach & Daniel Petrie Jr. I.: Eddie Murphy, Judge Reinhold, John Ashton, Jürgen Prochnow F.: 2.35:1

Resulta curioso que una película tan derivativa como Superdetective en Hollywood II, cuyo interés sobre el papel es bien poco interesante, pueda servir de ejemplo a la hora de demostrar las diferencias entre fondo y forma aplicadas al cine: es decir, lo que se cuenta y como se cuenta. Consecuencia directa del enorme éxito de Superdetective en Hollywood, esta segunda parte calca casi punto por punto la estructura del anterior film convirtiendose más en un remake que en una secuela: mismo punto de partida (la agresión a un amigo de Axel Foley pone en marcha la investigación), mismos personajes (los compañeros policías que Axel conoció en el anterior caso) y mismos chistes (el contraste entre los modos policiales de Axel y los de la policía de Beverly Hills). Pero, a pesar de este desarrollo mimético, el resultado es notablemente diferente. El motivo es la sustitución del correcto pero insípido Martin Brest por el esteticista Tony Scott.

No es necesario esperar a los títulos de crédito para notar la huella del hermano de Ridley Scott en cada uno de los fotogramas: la fotografía de colores rojizos, el uso de un montaje basado en la acumulación de planos cortos, el utilización del formato scope. Este elaborado trabajo visual convierte a Superdetective en Hollywood II en un film mucho más elegante que el anterior. Una elegancia que incide ante todo en dos apartados: el glamouroso retrato de Beverly Hills y sus habitantes y la espectacularización de las escenas de acción. El prólogo con el que se abre la película aúna estos dos apartados, funcionando como una declaración de principios del estilo imperante en el resto del metraje: la presentación de la escultural Brigitte Nielsen, elegantemente ataviada de blanco y con gafas de sol, y el cronometrado atraco a una joyería están impregnados de un contínuo esteticismo. El mensaje está claro: todo es bonito en California, incluso la violencia.

Pero que nadie se lleve a engaño. A pesar del savoir fait de Tony Scott quien, casi in extremis, llega a salvar el film, Superdetective en Hollywood II ofrece más de lo mismo pero perdiendo el factor sorpresa del anterior film: una vez más estamos ante un one man show a mayor gloria del hiperactivo Eddie Murphy, aquí más estrella que nunca. Los títulos de créditos nos muestran como Axel se viste para ir a trabajar. El montaje termina con él haciendo muecas a un espejo. Tony Scott inserta un primer plano cerrado cuyo único objetivo es mostrarnos su famosa sonrisa. La sumisión del film a las servidumbres cómicas del actor es evidente: Superdetective en Hollywood II no es más que un catálogo de las habilidades de Axel para inventarse trolas con las que engañar a los demás. El resto es pura anécdota: tanto la investigación policíaca (tan ligera y llena de agujeros como la de la primer aparte) como las escenas de acción (aquí mas trabajadas y espectaculares gracias al trabajo del director de Marea roja, aunque para ello haya que convertir a Billy en un sucedáneo de Rambo, a quien se llega a mencionar directamente -¿un guiño de la ex de Sylvester Stallone?-). Con todo, no hay lugar para quejas. Como dice un amigo, "sabías a lo que venías".

sábado, 17 de julio de 2010

Superdetective en Hollywood

(Beverly Hills Cop)
USA, 1984. 105m. C.
D.: Martin Brest P.: Jerry Bruckheimer & Don Simpson G.: Daniel Petrie Jr. sobre una idea de Danilo & Daniel Petrie Jr. I.: Eddie Murphy, Judge Reinhold, John Ashton, Lisa Eilbacher F.: 1.85:1

La primera secuencia de Superdetective en Hollywood nos presenta a su absoluto protagonista, el detective Axel Foley interpretado con intensidad por un Eddie Murphy en plena forma cómica, intentando resolver un caso de contrabando de cigarrillos mientras actúa de incógnito que acaba convirtiéndose en una aparatosa persecución por las calles de Detroit entre un camión y un puñado de coches de la policía que arrasan con todo lo que pillan a su paso. En este largo y espectacular prólogo quedan definidas con precisión tanto el tono de la propia película como la personalidad de su protagonista: la combinación de comedia y acción por un lado, y el desparpajo con el que Foley se toma su oficio como agente de la ley, por otro.

Superdetective en Hollywood utiliza las constantes de la buddy movie, pero singularizándolas en un único protagonista que se enfrenta a su entorno. Si por lo general dos policías (o lo que sea) de costumbres, procedimientos e incluso filosofía vital antitéticos tienen que unir fuerzas para resolver su caso, aquí el comportamiento de Axel Foley entrará en contraste con todos los que le rodean: tanto en la sucia y gris Detroit como en los limpios y luminosos escenarios de Beverly Hills nuestro protagonista es presentado como un rebelde que actúa por encima de toda norma, y cuyos personales procedimientos siempre acaban dando en el clavo. Este contraste desequilibra la balanza genérica del film hacia el lado de la comedia , basada en el choque de la actitud de Foley con el resto del mundo, hasta el punto de que la parte de acción de Superdetective en Hollywood acaba resultando un McGuffin para que Eddie Murphy despliegue su talento gestual y verbal.

Este es el principal motivo por el cual acaba resultando un film tan blando como directo, lo que finalmente supone tanto su principal virtud como su más directo defecto. Superdetective en Hollywood es una película tan divertida como entretenida debido precisamente a su ligereza, pero difícilmente permanecería en nuestra memoria si no fuera por el mítico tema creado por Harold Faltermeyer.