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lunes, 10 de mayo de 2010

Faster, Pussycat! Kill! Kill!


(Faster, Pussycat! Kill! Kill!)
USA, 1965. 83m. BN
D.: Russ Meyer P.: Russ Meyer & Eve Meyer G.: Jack Moran I.: Tura Satana, Haji, Lori Williams, Ray Barlow F.: 1.33:1

"Ladies and gentlemen, welcome to violence, the word and the act" Así comienza, Faster, Pussycat! Kill! Kill!, posiblemente, la película más mítica de Russ Meyer (aunque, paradójicamente, en su momento fue un fracaso de taquilla). Una voz en off ilustrada con las temblorosas ondas blancas de un espectógrafo nos introduce en un universo hostil en el que la codicia es el objetivo y el sexo, la manera de alcanzarlo. Esa narración nos presenta a una nueva raza de supermujeres cuya rotundidad física sólo encuentra parangón en la agresividad de sus actos. A continuación, nos encontramos en un oscuro local de strip-tease donde las tres protagonistas del film bailan alocadamente, moviendo violentamente sus curvas, mientras reciben los excitados y lascivos gritos de los sudorosos clientes del local. La pegadiza canción surf cantada por The Bostweeds ilustran los créditos del film, acompañando la trepidante carrera de las tres chicas cada una a los mandos de su deportivo, levantando el polvo del desierto a su paso. Sólo por este principio, podríamos considerar a Faster, Pussycat! Kill! Kill! como una de las mejores películas de la historia del cine (sino la mejor). Pero, por supuesto, la cosa no ha hecho más que comenzar.

Faster, Pussycat! Kill! Kill! supone la sublimación definitiva del cine sexploitation al que el propio Russ Meyer aportó varias de sus piezas más valiosas. El grueso del film se construye acudiendo a todos los lugares comunes del subgénero: la pelea entre Haji y Lori Williams en el agua, continuada en la orilla, con la arena pegándose a sus húmedas ropas, bajo la divertida mirada de Tura Satana; el desafío entre las chicas, para ver quien aparta antes su coche del camino; la competición automovilística con una joven e inocente pareja a la que han encontrado; el musculoso cuerpo del retrasado hijo del dueño de la granja quien esconde un tesoro en algún lugar del desierto. Incluso la apariencia de las tres turgentes protagonistas supone un catálogo de variedad femenina: Tura Satana, con su cuerpo enfundado de negro y sus guantes de igual color, puro fetichismo andante de rasgos orientales y escote infinito; Lori Williams, proptotipo de la rubia pizpireta, cuyo cuerpo no se cansa de pedir fiesta; Haji, cuyo marcado acento resulta más excitante que sus desafiantes movimientos de cadera.

Película extremadamente física pero de formas cinematográficas tan abstractas como surreales, llena de diálogos memorables (en los que el lenguaje se retuerce y se estira como una serpiente de cascabel), peleas de kárate, carreras por el desierto, seducción y traición, Faster, Pussycat! Kill! Kill! supone la confirmación del universo meyeriano (no definitiva, aún tendría que llegar la enorme, en varios sentidos, Supervixens), un territorio tan hostil como fascinante, al igual que sus mujeres, irresistibles y letales. Y es que a mí, al igual que a Jesús Palacios, Faster, Pussycat! Kill! Kill! también me hace sudar.