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jueves, 25 de marzo de 2010

Alien: Resurrección


(Alien: Resurrection) USA, 1997. 116m. C.
D.: Jean-Pierre Jeunet
I.: Sigourney Weaver, Winona Ryder, Dominique Pinon, Ron Perlman

Como si se tratara de un grupo musical que, tras el fracaso de su disco anterior, sacaran un recopilatorio, un grandes éxitos, en un intento de que su público no se olvide de su existencia, tras la decepción que supuso Alien 3 en todos los niveles (no convenció ni a crítica ni a público, todo lo contrario que las anteriores entregas), Alien: Resurrección se presenta como un calculado run for cover, un Greatest Hits de la saga, que amalgama en un único film lo mejor de cada entrega (la multiplicidad de criaturas y un grupo de mercernarios que les pueda hacer frente, de Aliens, el regreso; uno de los integrantes del grupo protagonista será un androide, sin que el resto sean conscientes de la autentica naturaleza de su compañero, de Alien. El octavo pasajero; las diferentes mutaciones de la criatura original, de Alien 3). La contratación de Joss Whedon como guionista y de Jean-Pierre Jeunet como director supone un evidente intento de dar empaque autoral a lo que a todas luces es un mastodóntico proyecto industrial.

El creador de la popular serie de televisión Buffy Cazavampiros acierta a la hora de resucitar al personaje de Ripley, utilizando ingeniosamente el recurso de la clonación, pero fracasa a la hora de combinar los elementos de acción y suspense, el frenetismo con el terror (todo lo referente a los experimentos de los militares con los aliens, y las mutaciones resultantes, resulta confuso; el grupo de mercenarios protagonista resulta excesivamente estereotipado). Por su parte, Jeunet se esfuerza en demostrar que es el director de Delicatessen y La ciudad de los niños perdidos, trayéndose consigo a su equipo fetiche (los actores Dominique Pinon y Ron Perlman; el creador de efectos especiales Pitof; el fotógrafo Darius Khondji) aunque dejándose por el camino a Marc Caro, quien se limitó a supervisar el diseño artístico del film. Jeunet llena el film de rebuscados encuadres y frenéticos movimientos de cámara en un desesperado intento de dejar su huella francesa en una superproducción americana, aunque logrando un par de escenas memorables (el elegante comienzo: un travelling se acerca al tubo criogénico en el que se halla una Ripley aún niña en estado de suspensión. La cámara se detiene en un plano muy cerrado de sus ojos. La piel envejece y la cámara se aleja, mostrando ya a una Ripley mujer; el kilométrico travelling que recorre la cabeza de la reina alien) pero logrando la entrega más anodina de la serie: Alien: Resurrección tiene el tono de un (mal) comic y la estructura de un (aburrido) vídeo-juego.

Alien: Resurrección desperdicia algunas buenas ideas que podrían haber enriquecido la mitología de la saga: finalmente, tras dedicar casi toda su vida en su enfrentamiento con una raza alienígena, Ripley acaba convertida en su mayor enemigo, una representación a nivel genético de las dos caras de una misma moneda; la caida de Ripley en el nido y su traslación hacia los aposentos de la reina recupera el componente sexual de la primera entrega. Seguro que el momento en el que Ripley arranca la lengua de un alien muerto (la lengua está flácida, por tanto, se vuelve erecta para atacar, como si fuera un pene) hizo las delicias de H.R. Giger... si es que vio la película.